Diseñar productos que emocionen

El ser humano es un ser emocional por lo que no es extraño que ante una toma de decisiones, pese menos lo racional y útil que lo que nos atrae.

Estudios recientes describen como ante cualquier decisión el cerebro realiza una evaluación rápida de las posibles consecuencias para poder optar por la solución más eficaz. Aún así, muchas veces somos conscientes de cuál es la mejor decisión pero nuestras emociones nos indican la contraria, eligiendo esta última.

Emotional design

Las emociones y como actúan en la toma de las decisiones es un tema que cada vez se investiga más. Y es que el estado emocional de los usuarios influye a la hora de elegir un producto, así como en la percepción de facilidad de uso y aprendizaje. Es por ello que tanto el diseño de un producto como de la interfaz de un servicio, es algo de gran importancia, ya que es lo primero que va a ver el usuario.

En cuestión de segundos el cerebro procesa lo que ve, decidiendo que estado emocional le produce. Se ha comprobado que productos visualmente atractivos crean buenos estados emocionales en los usuarios logrando falsas percepciones de facilidad de uso, lo que predispone al usuario a estar más abierto al aprendizaje.

Productos visualmente atractivos crean buenos estados emocionales en los usuarios

El término emoción describe reacciones físicas o psicológicas a ciertos estímulos. Generalmente duran unos segundos y no debemos confundirlas con los sentimientos, gustos o estados de ánimo que son más duraderos.

Existen marcas donde los departamentos de marketing, diseño y atención al cliente han sabido inculcar a lo largo del tiempo esta filosofía en sus productos, asociándose a la propia marca que la posesión de sus productos provoca un determinado estado de bienestar social. Da igual que sea más complejo de usar, queremos ese teléfono, esa tablet… por las emociones que nos provoca.

Un buen diseño tiene mucho poder, ya que su capacidad de persuasión puede llegar a contradecir decisiones que tomaríamos de manera racional.

Por muy usable que sea una página web, necesitaremos que genere ciertas emociones si queremos que nuestros usuarios realicen X acciones. Por ejemplo, en redes sociales, se juega con la curiosidad. Si eres de la misma comunidad puedes ver las fotos de tus amigos. Tanto en tiendas de ropa como a la hora de reservar un billete juegan con el sentimiento de escasez, al hacernos ver el número de productos que quedan disponibles e incrementar. En videojuegos se usa la frustración en los diferentes niveles para aumentar la adicción al juego del jugador.

Emotional design

Para realizar un buen diseño tenemos que establecer las metas que se quieren conseguir. Establecer que estados de ánimos se quieren crear, documentándose sobre ellos. Muchas personas ya han investogado sobre ello, por lo que es muy recomendable leer sus libros como “Emotional design” de Donald Norman.

Donald Norman colabora con el Nielsen Norman Group, y es profesor de Informática y Psicología en la NorthWestern University.

En el libro Norman, comenta que hay que pasar de diseñar cosas prácticas a productos y servicios que se disfruten, que reporten placer y hasta diversión. De ahi, el Diseño Emocional: productos que hagan nuestras vidas sean más placenteras.

Norman identifica 3 niveles cognitivos que aportan emoción a nuestros diseños: visceral, comportamiento y reflexivo.

El nivel “visceral” es el primero en activarse. Rápido, automático, trabaja a nivel del subconsciente, activando nuestros instintos de supervivencia, fobias y preferencias biológicas. Forma, colores, olores, asociaciones… todo influye.

En el nivel de “comportamiento”, el usuario percibe la usabilidad y efectividad del producto. Un producto mal adaptado a la fisiología o al entendimiento de los usuarios da lugar a estados de emocionales como la frustración cuando debería de generar satisfacción y productividad.

Finalmente, el nivel “reflexivo” está influenciado por el propio entorno del usuario, la cultura y las experiencias que el usuario haya vivido. Es por ello que dependiendo del país las grandes marcas que exportan deben modificar los diseños.

Un diseño que consigue satisfacer estos tres niveles en todas las personas que usen nuestros productos o servicios, es muy complicado de encontrar, pero, de ahí viene la importancia de conocer bien a nuestros clientes. Cuanto más optimizado tengamos el foco de nuestra acción, más efectivos serán los diseños que realicemos.

Un apunte para investigar:

Siempre se ha sabido que el diseño puede evocar emociones, pero nunca antes se había estudiado a fondo la forma en que se produce este fenómeno.

La ingeniería Kansei, también llamada ingeniería de los sentidos, es un método para traducir los sentimientos y las impresiones en los parámetros del producto, inventado en la década de 1970 por el Profesor Mitsuo Nagamachi (Decano de la Universidad Internacional de Hiroshima).

Kansei es una palabra japonesa compuesta donde la sílaba kan significa sensitividad y sei significa sensibilidad. Este enfoque propone medir científicamente el grado de «kansei» que tiene un diseño específico, o al revés, diseñar productos para que presenten un sentimiento previsto.

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