El coste de la falta de inteligencia emocional en las empresas

Estos días estoy devorando este libro de Daniel Goleman, «Emotional Intelligence«. Hacía mucho tiempo que no me enganchaba así y es que tiene la mezcla de ingredientes perfecta: demostraciones científicas que avalan hechos o conocimientos que siento y veo en el día a día.

El libro, demuestra en base a descubrimientos de estos últimos años el valor y el impacto que las emociones tienen en nuestra vida.

Inteligencia emocional

Y es que somos seres sociales. Nos guste o no, nos relacionamos con personas, en la familia, en el trabajo, en la calle… y ese contacto deja huella en nosotros y en ellas.

En las empresas, un ambiente laboral en el que no se gestionan bien las emociones, lleva a bajadas en la productividad, aumentos en los tiempos de entregas, pérdida de atención, errores y accidentes, empleados que cambian de empresa, e incluso la ruina.

En el ámbito del negocio, el coste o efectividad de la falta de inteligencia emocional es una idea relativamente nueva.

Emotional Intelligence

Antiguamente en muchas empresas había una rigidez extrema en la jerarquía, con jefes que comentaban que no podían sentir empatía o compasión por sus trabajadores si querían alcanzar las metas.

Esto empezó a cambiar en 1980, con la globalización y la tecnología, con un mundo tan complejo y cambiante donde sólo la suma de conocimientos del equipo puede hacer que una empresa sobreviva y tenga éxito.

El liderazgo no consiste en dominar a la gente, sino el guiar a la gente a trabajar hacia un común objetivo.

La diferencia clave que vemos en empresas con éxito, es que buscan personas cuyo valor, no se basa sólo en su conocimiento, sino que su valor aumenta al ser capaz de hacer crecer el potencial del equipo.

Nota: importante diferenciar entre equipo y grupo de trabajo, en este post puedes aprender más sobre ello.

Con lo cual, ¿qué mejor forma de gestionar nuestra carrera que reconocer nuestros sentimientos hacia lo que hacemos y qué cambios podríamos hacer para estar más satisfechos con nuestro trabajo?

Un buen manager

Como managers, el poseer inteligencia emocional nos permite alinear nuestros sentimientos con los del equipo, ser capaz de manejar conflictos cuando surgen sin que se generen problemas, y la habilidad de conseguir o ayudar a que las personas consigan el estado de «flow», disfrutando del trabajo que realizan.

En este post, Feliz López habla sobre este tema: ¿Ser manager, se nace o se hace? Muchas personas acaban en esa posición, porque destacan en una determinada tarea. Es decir, por su habilidad, que seguramente vendrá condicionada por el tiempo que lleva haciéndola.

Pero eso, igual que el tener un elevado conocimiento intelectual, no quiere decir que sea la mejor persona para el rol de manager, entendido como alguien que debe gestionar y mejorar el ambiente para que los trabajadores se sientan responsables de lo que hacen.

Manage the system, not the people.

Jurgen Appelo, del libro «Managing for happiness» (otro libro muy recomendable)

En este rol, juegan un papel clave el auto-conocimiento, el saber gestionar las propias emociones, el auto control, el poseer motivación y no rendirse ante los imprevistos sino mostrar confianza y optimismo para encontrar una solución, la empatía y las habilidades sociales. Es decir, los valores claves de la inteligencia emocional.

La elección de managers en una empresa, puede dictar la vida de la misma.

Saraclip.com

Por ello es muy importante que las personas que se elijan para tal tarea aparte de estar alineados con los valores de la empresa y poseer ciertos conocimientos, posean una elevada inteligencia emocional.

En los siguientes posts seguimos con el tema, profundizando en 3 aspectos aplicables a cualquier trabajo:

Espero que te gusten!

El coste de la falta de inteligencia emocional en las empresas

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