Recorrido cognitivo

Seguimos hablando de métodos para inspeccionar la usabilidad de un sistema. En este caso toca recorrido cognitivo o «Cognitive Walktrough» en inglés, que trata de evaluar la usabilidad de un diseño mediante la realización de tareas, para identificar errores de diseño o áreas susceptibles de mejora, centrado inicialmente en ver cómo piensa y se comporta un usuario cuando utiliza por primera vez una interfaz.

La principal diferencia entre el recorrido cognitivo con la evaluación heurística, es que el primero es específico a una tarea, mientras que el segundo método adopta visión holística.

Si no se hace con usuarios reales, es un método económico, que permite generar resultados rápidamente, pudiéndose realizar con prototipos de bajo o alto nivel, antes de que empiece el desarrollo.

¿Quién lo realiza?

El recorrido cognitivo lo puede realizar un experto en usabilidad o puede suceder dentro de una sesión de test con usuarios, ya sea remoto o presencial.

Por mi parte soy de la opinión que, aunque muchos fallos de usabilidad pueden ser detectados por un experto, ya sea mediante un análisis heurístico o un recorrido cognitivo, las técnicas DCU (Diseño Centrado en Usuarios) deben incorporar usuarios.

Por ello, recomiendo que los métodos que no incorporan usuarios, complementen sus investigaciones con resultados obtenidos mediante otras técnicas en las que haya intervención de usuarios finales representativos.

El experto en usabilidad, puede realizar cada test en base a la descripción del tipo de «persona» previamente definidas a este paso. Gracias a ello puede ser capaz de responder a preguntas tipo: ¿Será capaz este tipo de usuario (Persona X) de entender este icono? o ¿Dispondrá del conocimiento necesario para acceder a determinada función? aunque siempre será mejor un usuario real.

Walkthrough plural

En esta variante desarrollada inicialmente en los laboratorios IBM, el test lo realizan los 3 actores principales implicados en el proyecto: usuarios, desarrolladores y expertos en usabilidad.

Como otras técnicas colaborativas, al realizarse en conjunto, esta variante se caracteriza por la responsabilidad que toman todos los participantes al asumir el papel de los usuarios reales, lo que conlleva a una mayor implicación con el proyecto y las mejoras a realizar.

Definición de tareas

La tarea o tareas a realizar lógicamente dependerán del sistema a examinar, debiendo estar previamente definidas. Algunos ejemplos: proceso de búsqueda, proceso de pago en una ecommerce, rellenar y enviar un formulario, compra de entradas en un cajero…

Sobre todo si el test lo realizan usuarios externos y sobre todo si este es en remoto, es muy importante la definición y testeo previo de las tareas a realizar para que no haya luego problemas una vez que los usuarios entren a realizar el test.

Es decir, las indicaciones de las tareas deben ser lo suficientemente claras para que no haya errores en su realización. Tal y como Stefano Serafinelli (@sserafinelli) recomienda en la master class impartida en la semana del Experience Fighters sobre cómo hacer el diseño y la ejecución de tests de usuarios en remoto con UserZoom, es vital lanzar varias sesiones de testeo con unos pocos usuarios reales para pulir las posibles complicaciones que puedan surgir.

La norma de oro para definir las tareas:

1 tarea= 1 acción

Como ya escribí un post con consejos de definir las tareas al realizar un test en remoto, te sugiero que lo leas si quieres saber más del tema.

Un consejo: a la hora de preguntarles por qué han tenido problemas, es muy importante dejar una respuesta abierta, con un campo para que indiquen esa razón,  ya que puede que falle algo que ni imaginas.

Un poco de historia

El método fue desarrollado a principios de los noventa por Wharton, C., Rieman, J., Lewis, C., and Polson, P., volviéndose famoso cuando cuando fue publicado en 1994 en el libro de Jakob Nielsen sobre usabilidad, «Usability Inspection Methods«.

Usability Inspection Methods

El método de Wharton y compañía requiere que se realicen 4 preguntas para cada tarea (o subtarea) realizada:

  1. ¿El usuario comprende que la realización de esa subtarea es necesaria para alcanzar la meta?
  2. ¿El usuario identifica que la acción correcta está disponible?
  3. ¿Comprenderá el usuario que la tarea deseada se puede lograr mediante la acción?
  4. ¿Recibe el usuario la información adecuada? ¿Sabrá que ha hecho lo correcto después de realizar la acción?

Respondiendo a estas preguntas se descubren los problemas de usabilidad.

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