Relación empresa-trabajador

Para mí en cualquier relación empresa-trabajador la confianza y preocupación de uno por el otro es clave.

Se establece un contrato donde la persona recibe un sueldo justo acorde a la valía de un trabajo realizado con el mayor empeño posible.

Sin una confianza mutua no se llega a ningún lado, como se ve en empresas donde existe una alta rotación, o empleados que no dan el máximo en su día a día.

Relacion empresa trabajador

Como jefe, espero que pongas tu talento y toda tu motivación para cumplir tu trabajo, y como empleado, espero que veles por mi y reconozcas el esfuerzo que hago.

Si tuviera una empresa preferiría tener empleados que están ahí porque les gusta, y no porque no les queda más remedio y necesitan ese sueldo para vivir. Empleados que aunque les ofrezcan otros trabajos e incluso puede que mejor sueldo, prefieran quedarse en la empresa, con ganas de construir algo juntos (de hecho he tenido jefes con pensamientos similares que incluso nos animaban a hacer entrevistas)

Pero la realidad que veo a mi alrededor es bien distinta muchas veces. Tanto por un lado como por el otro. Empleados que solo trabajan porque tienen que pagar sus facturas, y empresas que se aprovechan de ese miedo al despido, no valorando a las personas que luchan cada día, sacando adelante esa compañía.

El miedo al despido, en sectores donde la crisis ha sido fuerte, ha hecho mucho daño aceptando condiciones que a la larga sólo perjudican.

O peor aun sino te despiden. Que te hagan el famoso «mobbing», antiguamente llamado acoso laboral, o «bossing» si viene de los superiores hasta que no aguantes más y te vas (con el ahorro del finiquito por parte de la empresa y quedando la víctima encima sin prestación social).

Un ejemplo en un caso que he visto recientemente a un amigo:

Ingeniero superior con 2 carreras y un máster. La empresa (y no es una PYME) en la que lleva 8 años trabajando, con los 4 últimos congelados de sueldo (y teniendo un sueldo bastante bajo), le «propone» un trabajo de mínimo 60 horas semanales (si mínimo 60, has oído bien, mínimo 12 cada día), más seguramente horas extra los sábados, de 9 meses de duración.

Dirás, bueno ya que son mínimo 12 horas al día (digo mínimo porque puede que sean más porque el trabajo ya va con retraso)  más sábados, sin descansar durante 9 meses, le habrán hecho una oferta de sueldo en consonancia.

Pues no. Un incremento de sueldo ridículo.

Y ante esta situación, ¿cómo se siente el trabajador?

Alucinado con la carga que se le impone. Aterrado de decir que no. Con miedo al despido. Más miedo sino le despiden y le hacen la vida imposible. Miedo si dice que si, y luego ve que el trabajo le supera y no puede hacerlo.

Porque… ¿qué suele suceder sino acepta esa «proposición»?

Mal rollo. Malas caras. Que no te estás esforzado por la empresa…. Que para una vez que se te pide algo no lo haces… Con todo lo que hacemos por ti…

Como he comentado antes, esto es una relación de confianza y respeto. De velar el uno por el otro.

Yo no hago el vago en mi tiempo de trabajo, y tu no me das trabajos que ni tu querrías hacer.

Ha sido la empresa la que ha aceptado ese trabajo. Si lo ha aceptado por un presupuesto bajo (dejo de lado el caso de que el presupuesto esté bien y la empresa se quede el beneficio), no está velando por el empleado.

Y en muchos casos seguramente, con que reconociesen el error de que algo no ha salido como esperaban, el empleado aceptaría hacer ese esfuerzo extra por lealtad.

Pero en vez de eso, en vez de reconocer con humildad la situación, se le exige al trabajador que pague las consecuencias pareciendo que te están  haciendo un favor ofreciéndote esas condiciones. «Esa oportunidad de trabajo».

Cada caso es un mundo. Y cada condición es distinta. Soy la primera que he aceptado trabajar por poco sueldo porque creía en la empresa. O que he salido muchos días tarde porque había que entregar un proyecto y cuando ha llegado a mi ya iba con retraso.

Pero siempre he esperado que ese esfuerzo fuera algo mutuo. Por lo menos he tenido la suerte de ver a mis jefes escuchando mi opinión, o viendo que ellos sienten que se haya dado esa situación o incluso trabajando a mi lado.

Un día por ti, otro por mí.

Porque nos necesitamos. Porque para que cualquier relación que funcione, ambas partes deben estar implicadas.

Como el general que pelea junto a la tropa.

Luchando los dos, dando el máximo posible cada momento.

Y no una relación basada en el poder. En generar un miedo y aprovecharse de el, exigiendo más de lo justo.

Gestionar una empresa o un cargo con gente que dependa de ti, no es algo fácil. No todo el mundo puede o quiere hacerlo.

Pero si esperas que funcione, muestra respeto y confianza. Se honesto, tanto en los momentos buenos como en los malos. No preguntes por una opinión para luego no escuchar lo que responden. Hay muchos artículos sobre ser un líder y no un jefe hablando del tema.

Por que sino, si pueden, se irán a otro sitio donde se sientan mejor tratados.

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