El efecto Einstellung

El llamado efecto Einstellung («de focalización») se define como la tendencia del cerebro humano a aferrarse a la solución más conocida, es decir, la primera que llega a la mente, impidiendo ver otras alternativas o mejores.

Nuestro cerebro, ante un problema o situación, intentando conseguir la máxima eficiencia, tiende a buscar patrones basados en conocimientos y experiencias anteriores para hallar la solución.

Por ello, cuantos más conocimientos y experiencias tengamos sobre una materia (o en otras materias), más fácil será para nuestro cerebro llegar a la solución del problema.

Una vez que tenemos un método eficaz para hacer algo, ¿para qué voy a gastar más tiempo investigando nuevas técnicas?

Sin embargo, a veces, este atajo cognitivo hace que renunciemos a explorar ideas alternativas, impidiéndonos ver soluciones más eficientes a las conocidas.

Este tipo de enfoque equivocado es especialmente fácil en ciencia porque a veces tu intuición inicial sobre lo que está pasando resulta engañosa. Tienes que desaprender tus viajas ideas erróneas incluso mientras estás aprendiendo las nuevas.

 Barbara Oakley, “Abre tu mente a los números”

Desde los años 40, los psicólogos han documentado esta clase de comportamiento, pero hasta ahora no se sabía con certeza qué mecanismos lo impulsaban.

Varias investigaciones recientes han comprobado que al estudiar los movimientos oculares de jugadores de ajedrez, las soluciones preconcebidas desvían la vista de otras áreas del tablero.

Y es que confiamos demasiado en lo que un día concluimos y, más aún si aquella conclusión nos dio buen resultado. El refranero español ya lo decía: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer“.

Y lo peor, es que lo que hace este efecto particularmente persistente es que la mayoría de las personas no son conscientes del fenómeno.

No nos damos cuenta de que nuestro cerebro dirige inconscientemente la atención hacia el conocimiento almacenado previamente.

Nos vinculemos, casi de por vida, a las soluciones conocidas, impidiendo poner en marcha otras alternativas que pueden ofrecernos mejores resultados. A veces, la resistencia al cambio proviene del todopoderoso “siempre se ha hecho así“.

A este comportamiento frente al cambio se le denomina tendencia al “Statu quo”

Y si nos centramos en el sector profesional, esto es tremendamente negativo para la organización, ya que el trabajador no busca ni su desarrollo ni el de la empresa, sino mantenerse en la situación de comodidad que ha alcanzado.

Como se ha comentado antes, cuanta más experiencia tenemos en diferentes frentes, tenemos un mayor abanico de patrones aprendidos de los que buscar una posible solución a un problema.

Pero, esa experiencia presenta un inconveniente ya que podemos caer en el riesgo de entrar en dependencia total que nos impida buscar respuestas nuevas.

En este caso, una mente más más jóven, más abierta y mejor adaptada al cambio puede ser muy beneficiosa.

Así mismo la distancia emocional y el nivel de estrés con lo que nos enfrentamos a un problema influye mucho en nuestra capacidad de encontrar una solución.

Por eso es muy importante que en el diseño de nuevas herramientas o nuevos procesos hagamos pruebas con los usuarios, para ver como podemos diseñar productos que les simplifiquen la vida y no se la compliquen, generándoles tecnoestrés.

¿Quieres saber más sobre el efecto Einstellung?

En 1942, Abraham Luchins realizó un experimento con 3 jarras de agua donde los participantes tenían que lograr mantener una cierta cantidad de agua en cada una de las jarras, midiendo el agua que contenían.

Efecto Einstellung

Los participantes debían imaginar tres jarras vacías, con capacidades para 21, 127 y 3 unidades de líquido, y encontrar la manera de medir 100 unidades transfiriendo agua de un recipiente a otro. Cada jarra podía llenarse y vaciarse tantas veces como desearan, pero, en caso de verter agua en ellas, esta debería siempre alcanzar los bordes.

La solución consiste en llenar la segunda jarra (de 127 unidades), vaciar luego parte de su contenido en la primera (de 21 unidades), a fin de que queden 106, y, llenar dos veces la tercera (de 3 unidades).

Después, Luchins les propuso otros problemas que podían resolverse en los mismos tres pasos, logrando los sujetos encontrar la solución rapidamente. Lo gracioso, fue que cuando se les planteó una situación que admitía una solución más simple que las anteriores, no supieron verla, insistiendo en resolver el problema con el mismo método anterior usado, que no era tan eficaz y requería más pasos.

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